Seeking MagazineSeeking Magazine

Español |English

Facebook Facebook | Flickr Flickr | Twitter" Twitter | Rss Entries (RSS)

Entrevista con Salvi Danés

Seeking Magazine en colaboración con Israel Ariño entrevista a Salvi Danés para hablar sobre su último fotolibro. Transmontanus, publicado por Ediciones Anómalas, es un trabajo intimista sobre la exploración del territorio, visto por su autor desde una perspectiva diferente que aporta el paso del tiempo y el propio conocimiento de uno mismo.

Seeking Magazine: ¿Cómo surgió la idea de trabajar en esta serie? ¿Hay alguna imagen que te haya marcado o que haya supuesto un punto de inflexión?



Salvi Danés: La chispa que hizo que me planteara trabajar en Transmontanus fue un cambio de domicilio durante unos meses. Me trasladé al Empordà por una temporada y en seguida empecé a hacer fotos. No me planteaba que todo lo que disparaba formara parte de un mismo cuerpo de trabajo, pero en seguida me sentí cómodo, motivado. El reencuentro con una realidad conocida pero totalmente cambiada generó en mí una sensación de reencuentro con ese territorio personal que había olvidado durante años, unas ganas de plasmarlo, de atesorarlo. Generar un documento que sirviera de interpretación de todas esas sensaciones que venían a mí de nuevo. 



SM: Una de las cosas que más me ha gustado de Transmontanus es el carácter misterioso con el que se intercalan las imágenes. Abres el libro con una imagen de lo que parece ser la fachada de un hotel, después aparece una escalera que se dirige hacia el vacío y luego un retrato de una chica. ¿Podrías explicarnos un poco cómo está estructurado el libro?



SD: El libro tiene una intención narrativa muy clara, de lectura fotográfica, no de catalogación de imágenes. Mas allá de encontrar imágenes que nos aporten algo por ellas mismas, que sean una ventana, la intención es abrir muchas ventanas y conectarlas; que puedas discurrir de una a la otra con fluidez; que al pasar página establezcas una relación subjetiva con lo que has visto y con lo que verás. Sin imponer un simbolismo, aunque para mí sí lo tiene, por supuesto; que cada lector establezca una relación con su propio imaginario personal.



SM: Transmontanus parece algo así como una fábula topográfica, un viaje donde se mezclan biografía y topografía. Nos habla de un entorno muy cercano a ti a partir de un territorio que parece muy lejano y extraño. ¿Qué presupone para ti este lugar? ¿Qué hay de ficción y qué de realidad en aquello que vemos? ¿Y en lo que proyectamos?

SD: Prevalece ante todo una visión personal introspectiva, con el territorio de trasfondo, totalmente sugerente. No intentar imponer una realidad concreta creo que da paso a que quien lo mira, quien lo lee, de algún modo se apodere de la historia, imagine más allá de lo que ve. Para mí este territorio es mi campo de juego, de exploración del territorio y de mi mismo. Lo era cuando tenía diez años y lo es ahora casi con treinta.

SM: Uno de los elementos que más me ha llamado la atención de este trabajo son los bodegones o imágenes creadas. Para mí tienen una gran fuerza visual y apuntalan algunos conceptos clave en el libro. ¿Podrías hablarnos sobre su función e importancia en este libro?



SD: Son elementos simbólicos sacados de contexto, de escena. Son todos objetos que hacen referencia a algunos aspectos fundamentales del proyecto: la creación de un hogar, la personificación de la naturaleza… Para mí, sirven como elemento de conjunción entre imágenes, también para enfatizar o reforzar el significado de las fotografías que acompañan. Es una manera de mostrar con una cierta perspectiva, sin salirte del contenido, sin sacarte de la historia. Utilizando un registro definido, conseguimos unificar los “bodegones” entre ellos y con las diferentes escenas, siendo como digo, elementos de ritmo, conjunción y potenciación.



SM: Me da la impresión de que en Transmontanus existe un puente entre diferentes etapas de tu vida, como si contempláramos los recuerdos de un tiempo pasado y un futuro que vendrá. Puede que sea por el estilo narrativo del trabajo. ¿Qué piensas sobre esto?



SD: Cualquier expresión formal y personal tiene componentes de diferentes etapas de nuestra vida. Es natural que al tratarse de una interpretación fotográfica del reencuentro con un territorio y un tiempo pasado, existan elementos que nos permitan reconocer diferentes momentos vividos e incluso se aprecien anhelos o intenciones futuras. Todos vivimos en el presente, pero atados a nuestro pasado y a la expectativa de lo que vendrá. Es consustancial al proyecto que esto se refleje en las imágenes.

SM: ¿Cuánto tiempo ha transcurrido entre las primeras imágenes de la serie y la publicación del libro? ¿Has producido alguna maqueta previa del libro?

SD: 

Dos años. La maqueta se ha ido construyendo a medida que el trabajo tomaba forma. Primero de forma virtual y luego física. Creo que es esencial la construcción de un prototipo a escala para ver cómo funciona la edición, las proporciones, el léxico entre imágenes. Para ver exactamente si con el paso real del paginado se desprende la misma idea que cuando lo estructuras mentalmente.





SM: El diseño y la forma del libro me recuerdan a un cuaderno de viaje, inclusive las páginas en blanco que hay al principio y al final parece que nos invitan a escribir nuestros pensamientos. ¿Cómo fue el proceso de diseño en Transmontanus?



SD: Desde un principio se concibió Transmontanus como un diario personal, como un pequeño cuaderno. Un libro tiene que ser conjunción entre contenido y forma; en ese sentido, el proceso de diseño con Carina Garrido fue muy sencillo, su trabajo se acercó muchísimo a la intención inicial. Construir un contenedor que fuera parte explícita del proceso pero que no interviniera en el contenido, que sólo lo sustentara. El aspecto era importante, pero no pasar por encima de la esencia ni quitarle protagonismo o distorsionar el trabajo era aún más importante.



SM: Me gustaría saber cómo abordas el tema de las influencias, tengo la sensación de que trabajas sin demasiados referentes. ¿Es así o podrías decirnos algún autor que te haya acompañado a lo largo de esta serie?



SD: Me acompañan siempre muchos referentes, los que conozco y los que voy incorporando por el camino. Muchos pero ninguno en concreto. Encuentro inspiración en muchas disciplinas y contenidos. Me gusta mucho descubrir nuevos registros. Cada trabajo, cada proyecto me pide explorar un nuevo lenguaje. Me divierte y me motiva. No rechazo ninguna aportación externa que me ayude a encontrar las herramientas que necesito para llegar donde quiero llegar.



SM: Muchos autores empiezan a trabajar en blanco y negro para luego abandonarlo y dedicarse plenamente al color. Tú, has trabajado en color en muchas otras series ¿por qué Transmontanus es un trabajo en blanco y negro?





SD: El color es muy caprichoso, muy real, muy de carne y hueso. Vivimos en un mundo en color, un mundo de realidad. El tono onírico en muchos momentos, de regresión, de recuerdo, quizás queda potenciado por el blanco y negro. Incluso si intentamos recordar, quizás es muy complicado recordar en color o al menos conferir una gama tonal exacta a aquel recuerdo. En cambio recordamos bien figuras, hechos… También es una cuestión de registro, de estética, asociado, como digo, al concepto de memoria.




SM: Se ha discutido bastante sobre esas imágenes que cortan en el lomo entre dos páginas. ¿Podrías explicar un poco cómo hicisteis la selección de imágenes y la puesta en página?



SD: Volviendo a la estructura narrativa del libro, se ha intentado que cada imagen tenga su lugar preciso y cumpla una función específica dentro del discurso fotográfico del libro. La proporción o la colocación dentro del paginado son aspectos importantísimos a tener en cuenta para sugerir una lectura clara.

 Para mi, estas imágenes son como pequeñas paradas en el camino. La fuerza de estas imágenes -y su simetría en muchos casos- hacía interesante colocarlas en el centro de la página. Decidí no vincularlas a ninguna secuencia de imágenes, ni anteriores ni posteriores, colocarlas en un lugar neutral y en un punto donde evidenciar su importancia e independencia estructural del resto, sin dejar de formar parte del conjunto.

Además, la edición del libro, apoyado por el diseño y por la edición de las imágenes, puede sugerir una lectura a la inversa. Para empezar, encontramos el titulo en la contraportada. También encontramos el titulo de la misma manera, simétricamente, en el interior, en el inicio y en el final. Todos esos elementos, como digo, hacen que la historia sugiera ser entendida en ambas direcciones.

SM: Alguna vez me has comentado que entiendes tus trabajos como una forma de narración ¿qué importancia tiene el libro como soporte de tus trabajos?





SD: Cada vez mayor. No por el simple hecho de constituir un objeto final que sirva como cierre de un proyecto o por fetichismo, sino porque también enriquece el proceso de trabajo, antes, durante y después de haberlo finalizado. En ese sentido, trabajar con un patrón puede condicionar, pero nos da un camino a seguir que conectará tarde o temprano con otros caminos que enriquecerán el proceso.

SM: ¿A quién crees que va dirigido Transmontanus? ¿A fotógrafos o a un público más amplio? ¿Qué piensa tu círculo más cercano?



SD: Creo que a un público más amplio. Quizás es cierto que gente con un bagaje fotográfico pueda disfrutar de ciertos matices, pero la voluntad es que esté dirigido a un público más amplio. A menudo la ignorancia de un registro o la mirada “virgen”, sin condicionantes, es la que disfruta más. Recuerdo cuando empecé a estudiar cine, después de aprender algunos de los aspectos del lenguaje tras las cámaras, el simple asombro por lo que estaba sucediendo a menudo se convertía en análisis… A veces echo de menos esa sensación, la de ver con esa mirada virgen.



SM: Transmontanus ha sido publicado por Ediciones Anómalas ¿cómo ha sido el trabajo con ellos?



SD: Ha sido un placer en todos los sentidos. No sólo por su calidad humana, sino por todo lo que he aprendido de ellos. Trabajan con una implicación absoluta en todas las cuestiones editoriales, están siempre al lado del autor para consensuar ideas o decisiones que afecten al libro. Aman su trabajo y creo que están haciendo una tarea impecable. Espero poder volver a trabajar con ellos en un futuro.




Entrevista realizada por Andrés Medina e Israel Ariño.
© Fotografías de Salvi Danés.

Leave a Reply