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Ouroboro. Códice para un hilo circular


Muestra provisional de las maquetas de 3 de los 4 cuadernos del Ouroboro que iran arropados en un contenedor secreto y circular.

Seeking Magazine: “Ouroboro. Códice para un hilo circular” es un proyecto de colaboración colectiva en torno a la idea de territorio y mapa personal, en el que habéis participado varios artistas. ¿Cómo se gesta “Ouroboro” y cuáles fueron las bases del proyecto?

Los autores: 

La idea de Ouroboro parte, como bien decías, de un proyecto de colaboración colectiva puesto en marcha, e ideado, por la editorial Bside Books. Desde hace tiempo Carlos Albalá e Ignasi López –cofundadores de la editorial – llevan desarrollando trabajos conjuntamente cuyo fin es mostrarlos en formato expositivo y/o libro, pero cuyo germen principal es el trabajo en equipo. De hecho el proyecto como tal lleva por nombre 3 weeks bside project experience porque ha tenido como objetivo generar un discurso artístico y fotográfico en relación a un tema como el territorio, su acercamiento, y las alternativas a emplear para su posterior difusión y auto publicación, pero a través del trabajo de un grupo de personas. La experiencia colaborativa como experiencia vital.

SM: ¿Por qué elegisteis este nombre?

LA: 

El nombre de Ouroboro podemos decir que es una extensión de toda esta experiencia colaborativa y es por tanto el título del futuro libro: Ouroboro, códice para un hilo circular. Ouroboro como un viaje, y un juego, circular. Ir devanando un hilo donde mostrar, plantear y reflexionar acerca de la idea del lugar que a uno le gustaría construir. Ouroboro es un círculo transmisor que no tiene fin. Desde el principio, mucho antes de ponernos con el trabajo dedicado al libro, teníamos claro que la meta no era llegar a un punto determinado, sino trasladar ese viaje de ida y vuelta, como un desarrollo constante. Un caminar a todos los niveles donde la persona que tenga el libro entre manos sienta y conecte con éste.

SM: En una primera etapa del proyecto los participantes pasasteis unos días en la residencia para artistas La Fragua, cerca de Córdoba. ¿Cómo fue esta experiencia?



LA: Una auténtica aventura en el sentido más amplio. Hemos sido siete autores, principalmente gente muy afín a la fotografía, de siete lugares diferentes, pero con procesos e intereses varios. Y no todos nos conocíamos de antemano pero sí hemos mostrado una gran predisposición a trabajar en equipo. Además, 20 días de trabajo suponen también 20 días en los que se conviven y se crean sinergias y un interés por aprender de todos. Aquí lo fundamental era llevar acabo unos objetivos, como grupo que somos, con la ayuda del talante de cada uno de sus miembros.
Y lo mejor ha sido esa transformación, latente aún, en cada uno de nosotros. El sabernos afortunados, y también conscientes, de saber lo bueno de trabajar en equipo y la experiencia obtenida.

SM: Hablemos un poco sobre los integrantes del proyecto. ¿Quiénes son sus autores y cuál ha sido el papel de cada uno?





LA: Como dije antes, hemos trabajado siete personas. Cada uno de mirada diferente y con proyectos desarrollados, en el pasado, cada cuál más particular. Carlos Albalá, por ejemplo, ha trabajado en relación con la periferia y el territorio de la infancia. Sin embargo, ahora está metido en un proyecto de viaje, historia y memoria, una mezcla de literatura de viaje, tanto personal e imaginativo de nombre Nasz dom. Ignasi López, diseñador de profesión, también ha profundizado en el trabajo del territorio personal y el uso y adaptabilidad de éste a los conceptos de turismo o vacaciones. Mención especial a su último trabajo Agroperifèrics. Un ensayo sobre el lugar periférico y rural donde creció y su posterior estudio 30 años más tarde. Y como colaboradores en la experiencia compartida, ambos, hace unos años, desarrollaron el proyecto nostalgia periurbana. Un trabajo sobre las transformaciones urbanísticas y arquitectónicas de paisajes muy ligados a su infancia y a su memoria. Por el contrario David Flores y Juanan Requena trabajan mucho con el formato diario como medio de vida y de expresión; foto y texto; reflexiones, pensamientos, viajes, etc. Autores que hacen de su asfalto diario una carretera de largo recorrido. Y en el caso de Juanan elevando la foto a objeto de luz. Luego tenemos a Gerard Boyer, informático, un observador contemplativo de todo aquello que le rodea. Creador de una carta, de emociones, de un territorio personal rodeado de un sin fin de espejos. En cambio Pilar Barrionuevo, más adaptada al reportaje social, tiene trabajos como revelaciones que juega con espacios construidos, en ocasiones de conexión onírica mostrando un gran dinamismo en sus propuestas. Y por último, Marcos Isabel. Con una mirada multiforme, como la realidad o el sueño, siendo la cámara de fotos o el juego del collage una extensión de su forma de ver. Trabajador también en el campo de la memoria (sea foto, texto) y el sueño como revelación.

SM: Antes del la inminente producción del libro, el proyecto tomó forma en dos exposiciones. Una de ellas se puede ver actualmente en 



La Kursala, Cádiz. ¿Cómo ha sido el trabajo de producción de estas exposiciones?





LA: 

Efectivamente. Todo este trabajo y proceso grupal vio la luz en la propia residencia de artistas –La Fragua– con una exposición muy centrada en la exhibición del proceso de trabajo conjunto; estando al servicio de los visitantes y sobre todo de los habitantes del pueblo. No solo fue una experiencia grupal entre nosotros sino también extendida para con la gente del lugar que nos acogió. Con un tono personal, íntimo, así fue todo el trabajo desarrollado; una cartografía personal de cada uno de los autores que conforman todo un mapa multidisciplinar.
Ahora, en estos momentos, la exposición está abierta al público hasta el 8 de enero en la sala de exposiciones de la universidad de Cádiz, La Kursala.

SM: Vuestro proyecto tiene un importante componente humano, alimentado por el trabajo en equipo y las relaciones personales que se generan entre los propios autores y la búsqueda de un espacio físico y mental en común. ¿Qué ha supuesto para vosotros convivir y trabajar de forma colaborativa durante todo este proceso?







LA: Ha supuesto, en ocasiones, tirar a la papelera algunas ideas concebidas en cuanto a lo que se entiende como lo fotográfico, lo creativo o lo compartido. Compartir no es solo dar, sino también saber recibir. Y trasladar esto al campo del desarrollo de un trabajo en concreto. Por lo que trabajar conjuntamente es una oportunidad de comprender y aproximarse a la identidad del otro. Y lo que es más importante de esta relación: para un mayor avance colectivo. La transformación fruto de estos estadios en cada uno de nosotros es una huella imborrable. Las posibilidades, al trabajar en equipo, de manera cercana y sincera, dotan al proceso de una mayor fuerza y enriquecimiento. La búsqueda de cada uno ha sido una búsqueda compartida.

SM: El libro se va a producir mediante una plataforma online de crowdfunding, Kuabol. ¿Por qué tomáis la decisión de utilizar una plataforma como esta? ¿Qué os ofrece Kuabol para elegir esta opción?









LA: Porque confiamos en la gente que está detrás. Sabemos quienes son y cómo trabajan. Siempre están atentos y muy ligados al proyecto. Ahora mismo tienen en marcha diferentes trabajos y se involucran de una manera clara y dinámica; esto último tiene que ver con sus propuestas gráficas y visuales para dotar al proyecto, más allá de la temática, de una mayor presencia y eficacia para posicionar sus principales claves.

SM: Hablemos de la edición del libro y sus características técnicas. ¿Cómo esta estructurado?. ¿Habéis trabajado en una maqueta previa al libro?









LA: 

Sí, claro. Llevamos ya varias semanas trabajando en lo exclusivamente relacionado con la maqueta del libro. Lo interesante en este caso es, volviendo al juego y al hilo circular de Ouroboro, la traslación de ese concepto al formato libro. El libro constará, rodeará, un conjunto de cuatro cuadernos listos para que el espectador inicie su particular viaje: Lanzahastavolveradelante. Cuatro partes con narraciones diferentes pero con conexiones entre ellas de lectura abierta. Ideal para todo aventurero.

SM: A parte del propio libro, los “mecenas” que apoyen el proyecto pueden conseguir una serie de recompensas en función de su aportación. ¿En qué consisten estas recompensas y quién o quiénes las han realizado?











LA: 

Forma parte de las campañas de crowdfunding. Una manera de valorar a la persona que apoya el proyecto y qué menos con su nombre en los créditos del libro. Las recompensas son posibilidades de ofrecer a la gente material u objetos únicos, relacionados con el libro o con el propio proyecto, pues no hay que olvidarse que este proyecto tiene por una parte lo expositivo y por otra parte lo editorial. Poder ofrecer ambas cosas a aquellos que apuesten por ello, es otra forma de dar salida a todo el trabajo. Algunos de nosotros trabajamos con otros materiales como son las cajas de luz, los collages o en el caso de Bside Books la oportunidad de volver a ofrecer algunos de sus libros anteriores como 







1:1 o 







La guía de las rutas inciertas.

A través del portal web de Bside Books habrá sólo 25 ejemplares disponibles, a un precio mayor que ahora.

La campaña se ha centrado en el crowdfunding a través del portal Kuabol. Esta es la principal vía de distribución del libro a parte de la Kursala. Hay que mencionar que este libro, a parte de ser el 8º libro en papel de Bside Books será también el cuaderno núm. 40 de la exitosa colección de la Kursala.

En este sentido la Kursala tiene su ámbito de distribución a través de una lista de envíos y suscritores.

SM: En cuanto a la distribución y venta del libro, además de los ejemplares que se van a entregar mediante el proceso de crowdfunding, ¿se podrá adquirir por otras vías? Posiblemente en librerías, presentaciones que se quieren hacer y ¿a través de bside books?









LA: La única manera de comprar un ejemplar de Ouroboro una vez pasada la campaña de crowdfunding será sólo a través de Bside Books (25 ejemplares) o poniéndose en contacto con alguno de los 7 autores, a los cuales les corresponden una serie de ejemplares para vender, distribuir entre contactos, amigos o como herencia para sus nietos cuando Ouroboro sea una pieza de coleccionista.









SM: Una vez finalice el crowdfunding del libro ¿tenéis pensado hacer algo más relacionado con el proyecto?











LA: 

Estamos trabajando en ello. Ahora es un hecho que es público poder visitar el trabajo de manera expositiva. Seguramente, después de la exposición en La Kursala, se presente en más lugares. De hecho, en estos días estamos trabajando en la posibilidad de hacerlo en un festival muy interesante; aunque de momento poco podemos decir. Está todo muy abierto.
 Y a ello hay que añadir las presentaciones del libro. Si todo sale adelante, son varios los lugares donde se presentará; y no necesariamente en espacios dedicados exclusivamente a la actividad fotográfica. Para sus autores, y para todos aquellos que dispondrá de un ejemplar, Ouroboro va a seguir circulando durante mucho tiempo. Más allá del formato, del espacio en donde se exponga, este es un proyecto de muy largo recorrido. Difícil de ponerle una frontera.









SM: En una frase, el proyecto.









LA: 

Construye el lugar al que quieras volver.



Apoya a nuestro proyecto y forma parte tú también del hilo: http://www.kuabol.com/project.php?id_proyectos=8

Entrevista realizada por: Andrés Medina
© Todo el material y los contenidos gráficos publicados en esta entrevista pertenecen a sus autores.

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Ignasi Lópezhttp://ignasilopez.com/
Carlos Albaláhttp://carlosalbala.com/
Juanan Requenahttp://www.nodetenerse.com/
Pilar Barrionuevohttp://pilarbarrionuevo.com/
Gerard Boyerhttp://www.gerardboyer.info/
David Floreshttp://www.lacamararoja.com/
Marcos Isabelhttp://marcosisabel.com/
Bside Bookshttp://bsidebooks.com/

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