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50.712.9 de Lu Lantana

Hace unos meses descubrí una pequeña maravilla, 50.712.9 un proyecto en torno al tema de la identidad publicado en formato fotolibro a cargo de Lu Lantana. Fue a través de White gloves are for dummies, un blog de Bonifacio Barrio donde muestra maquetas y fotolibros autopublicados a través de vídeo entrevistas a los autores. Un encuentro que provocó mi interés por los proyectos de Lu Lantana, y que ahora tiene su continuación en esta entrevista.

Seeking Magazine: ¿Qué te impulsó hacer un fotolibro sobre el tema de la identidad?
Lu Lantana: El origen del libro está en un curso que hice con Roger Guaus sobre “Journal intime”, para presentarlo como trabajo final. La identidad es un tema estrella dentro del diario íntimo, así que me vino muy bien. Aparte, tenía ganas de jugar no sólo con la identidad individual sino también con el concepto de clon biológico unido a la identidad familiar, de especie o como sociedad. La última frase del libro es la clave de todo.

SM: El título 50.712.9 50.712.9, ¿qué significado tiene?
LL: Son las cifras que concuerdan de los números del Documento Nacional de Identidad de las dos niñas. Además, como faltan cifras, hay otras personas que tienen ese mismo número, abundando en el juego de identidad individual, social y el clon. También hace referencia a la idea de que “somos números” en una sociedad despersonalizada, etc.

SM: El formato en espiral que le has dado al libro permite varias lecturas y formas de abordarlo. ¿Cómo fue el proceso de creación? ¿Y la puesta en página?
LL: Sí, el formato tiene que ver con la idea misma del trabajo. El libro en su diseño e incluso en su mensaje es muy irónico: siempre estamos dándole vueltas al tema de la identidad; a estar todo el rato haciéndonos “pajas mentales” y estableciendo diferencias o similitudes entre personas que trasladándolas a un estricto nivel genético serían mayores de lo que nos diferencia de una ameba o un gusano.

En general, me gustan los trabajos con muchas capas, con lecturas diversas y que cada persona escoja la que más le parezca, y no es obligatorio conocerlas todas o que todas te lleguen. En este libro está la de la identidad, la de los clones o la de jugar con el diseño. Me gusta especialmente lo de “jugar” con el libro: así minimizamos la idea (que la tiene, está implícita y existe) de gafapastez y “profundidad” al preguntarse la noción de identidad.

La creación del libro fue el ir recopilando fotos una vez que pensé de qué quería hablar y luego, purga: ver qué fotos iban bien, cómo disponerlas según el patrón en espiral, establecer ritmos, sorpresas, referencias. Hay un libro que me ayudó mucho How to make books de Esther K. Smith, para organizar el diseño.

SM: ¿Por qué elegiste un tamaño reducido para tu fotolibro?
LL: Bueno, a mí me gustan los formatos pequeños, asequibles, cuando las fotos no tienen una calidad espectacular. Aparte, no deja de estar relacionado con algo muy personal: fotos de familia, tamaño pequeño, íntimo.
También, el ser “hand-made” no me permitía tamaños muy grandes. Es un DIN A3 que se dobla… ¡No tengo mesa de trabajo para doblar un DIN A2! Jajaja.

SM: Cuéntanos cómo fue la toma de decisiones respecto a la edición y el diseño del libro.
LL: No soy diseñadora y no sé usar los programas de diseño (InDesign, Illustrator, etc.), así que el diseño tal cual es muy pedestre: regla, medidas, escaneo de fotos, pegar imágenes en un Word (¡herejía!) según una gradilla hecha “a capón” y exportar a pdf. Luego busqué una de las imprentas que te permitían que les pasaras el diseño en ese formato, seleccionar el papel que me parecía más adecuado, tipo de impresión; y cuando tuve las copias, a troquelar y plegar con regla, cuchilla y plegadera; el rotulado, con plantilla. Los créditos en el papel vegetal los hice en mi impresora particular. Los sobres son indiferenciados pero cada ejemplar es único, no son perfectos… Esto también forma parte de la idea del trabajo: no habrá dos iguales ni aunque lo quisiera así.

SM: Este proyecto se sustenta en fotografías del clásico album familiar. ¿Te fue fácil acceder a tu archivo de imágenes familiar? ¿Existe tradición fotográfica en tu familia más allá de las fotos de eventos importantes?
LL: Por el hecho en sí de acceder al archivo, no tuve problemas: abrir el cajón donde estaban. A mi hermana no le gustaba la idea de que otras personas pudieran ver fotos suyas del álbum familiar (es incluso más tímida que yo), sobre todo porque este trabajo iba de alguna manera enlazado con otro que no le gusta nada, jajaja; por supuesto, todas las fotos las seleccionamos entre las dos. Supe sortear sus reticencias iniciales y el resultado final creo que sí le gustó… ¡Al menos tiene un ejemplar!

En la familia ha habido “tradición fotográfica” en la manera que explicas porque siempre andaba rondando una cámara por ahí en las reuniones y tengo un primo que es un buen fotógrafo de naturaleza; otros suelen usar sus propias fotos para sus trabajos profesionales… Hasta que una tía mía me enseñó una caja con placas de vidrio ¡de los hermanos Lumière!, expedidos en 1900, que contenía tomas de los trabajos de ingeniería de mi bisabuelo. Me emocioné. Ya empiezo a pensar que hay un gen por ahí que se repite cada cierto tiempo, jajaja, por ingeniero y por la fotografía.

SM: Una pregunta algo personal, ¿cómo fue tu infancia y la relación con tu hermana?
LL: Mi infancia fue normal, feliz; además tenemos otros hermanos no gemelos, jajaja. Mi relación con mi hermana siempre ha sido buena: éramos las pequeñas y siempre tenías a alguien con quién jugar, divertirte o cotorrear. Tenemos aficiones comunes aunque nuestras vidas son diferentes; ella sabe mucho de fotografía pero no está interesada en desarrollar su “visión fotográfica”.

Sí que fue “diferente” en relación a otras parejas de gemelos porque en nuestro entorno siempre se nos ha tratado de manera individual y éramos “las gemelas” pero sabiendo que una era Margarita y otra Magdalena, distintas personas. Esto no es frecuente en las parejas de gemelos y crea unas relaciones de dependencia muy fuertes. Son recurrentes las preguntas que se nos hace a los gemelos: ¿sentís lo mismo, al mismo tiempo?; ¿pensáis igual?, ¿no se os ha ocurrido que quizá tú no seas “tú” y seas “la otra”? Para nosotras ser gemelas es sólo una circunstancia más, somos individuos independientes también, pero en general los gemelos somos vistos como “seres extraños” por ser clones y también hay algo de eso en el libro.

En relación a la fotografía esto también se aprecia: hay muchos trabajos sobre gemelos o el paso de tiempo en gemelos o mismamente en GetxoPhoto hubo uno cuestionando el tema de la “identidad gemelar”. Pero creo que no hay trabajos de gemelos hechos por gemelos; al menos yo no los conozco.

SM: En tus trabajos firmas como Lu Lantana y en 50.712.9 nos hablas de Magdalena, ¿cómo gestionas estas dos identidades?
LL: ¡Jajaja… Bastante tengo con que me confundan con mi hermana como para inventarme una nueva identidad, ¿no?!
Es cierto que yo soy Magdalena y mi “alter ego” fotográfico es Lu Lantana. La decisión de firmar con un alias vino porque no quiero mezclar mi profesión con mi faceta fotográfica o creativa. Esto me permite mucha libertad, sobre todo teniendo en cuenta que parte de mis trabajos se enfocan hacia el diario íntimo y hay aspectos de mi vida que quizá quiera fotografiar pero que no me apetece que los conozcan personas con las que establezco una relación laboral.

Soy tímida y bastante reservada aunque parezca una contradicción cuando tratas diario íntimo y la carga de exhibicionismo que conlleva, siendo cierto que uno siempre selecciona las imágenes que difunde y las mías no son tipo D’Agata o el Digital Diary de Natasha Merritt. Mi alias me sirve para, de puertas hacia fuera, hacer compartimentos estancos y controlar yo el flujo de información sobre una faceta mía que puede ser más o menos pública como pueda ser la fotografía o el fotolibro.

SM: En cuanto a la producción del libro, ¿siempre tuviste claro que sería una edición de pocos ejemplares?. ¿Cómo ha sido su distribución?
LL: Sí, más que nada porque como los hago yo, tampoco puedo hacer tiradas enormes. La primera tuvo ocho ejemplares y acabo de hacer una reimpresión de seis.

La distribución ha sido… ¡para los amigos! La verdad es que muchos vieron la maqueta y dijeron que querían uno, así que la primera tirada fue de regalos: ruinosa en términos económicos, y muy satisfactoria en términos de apreciación del trabajo. Especialmente me ilusionó la reacción de Roger Guaus cuando lo vio al final del curso (no sabía de qué iba el trabajo) y me ha emocionado mucho la referencia que Llorenç Raich (profesor en un par de cursos fantásticos y al que le debo plantearme mucho mi lenguaje fotográfico) ha hecho del libro en un ensayo que acaba de publicar. ¡Un honor!
De la segunda reimpresión me quedan cuatro ejemplares que trataré de mover en librerías especializadas y haré publicidad en la web.

SM: Para finalizar ¿qué opinas del panorama actual de la autopublicación fotográfica en España?
LL: La verdad es que está en un momento dulce.
Se están haciendo trabajos muy buenos: Afronauts de Cristina de Middel me encanta por la idea y tiene un diseño espectacular; Medianoche de Rafael Arocha me gusta mucho y para mí tiene el valor añadido de haber visto la maqueta y seguido su trayectoria y me gustaría verlo pronto publicado; Agroperifèrics de Ignasi López, que tuvo una puesta en marcha muy activa y una campaña de crowdfunding muy intensa y creo que bastante bien llevada; Butterfly Days de Bego Antón es una delicia; Este seu olhar de Maíra Soares es una preciosidad; confieso que tengo una pasión especial por L’Inassolible de Roger Guaus, del que he visto la maqueta inicial, otra intermedia, el libro final…, y me emocioné al leerlo.

Se están creando o tomando impulso editoriales pequeñas que cuidan mucho el fotolibro (Ediciones Anómalas, Ca l’Isidret, Fiesta ediciones, Bside Books, Standard Books, Siete de un Golpe, Veinticuatro Editions, etc.), los Photobook Club están haciendo una labor de difusión enorme y permite encontrarte diversidad de visiones y opiniones alrededor del fotolibro; se organizan cursos y talleres de fotolibros y autoedición; plataformas de difusión en redes sociales muy activas como White gloves are for dummies o el “spin-off” que han formado ex-alumnos de Blank Paper con PlayBlankPaper, todo alrededor del fotolibro…

Se le está dando mucho impulso pero creo que es importante no perder de vista que el público del fotolibro es reducido y al final nos compramos los libros entre los mismos cuatro locos que nos gustan los libros, las fotos, los autores y todos nos conocemos. No hay cultura del fotolibro y producirlos es caro; aparte tampoco es fácil que un editor esté interesado y se arriesgue. Hay movimiento pero no pensemos que esto es Jauja. El caso es seguir creando mercado y no desfallecer. Pero yo no tengo fórmula mágica… ¡Lástima!.





Photographs from photobook and interview by Andrés Medina.
©Photobook by Lu Lantana.


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