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Entrevista a Olmo González

En esta entrevista nos acercamos al trabajo del prometedor fotógrafo Olmo González. Con una mirada crítica y mordaz, nos introduce de forma inesperada en una vorágine de propaganda y ficción en la madrileña localidad de Torrejón de Ardoz. La realidad se diluye en una amalgama de referencias visuales y conflicto social.

Seeking Magazine: Mayoría absoluta pone en evidencia la actuación del poder político sobre un entorno local. ¿Qué te impulsó a documentar este proyecto?

Olmo González: Básicamente el hecho de vivir en Torrejón de Ardoz desde hace pocos años. Al principio sólo me centraba en el abandono de la zona donde vivo, llena de nuevas viviendas, sin apenas comercios, rodeada de descampados. El punto de inflexión que me llevó a fijarme en la política fue un texto que vimos mi pareja y yo en la revista municipal en el que desde alcaldía se jactaban, literalmente, de haber reducido el número de inmigrantes en el pueblo, como si la inmigración fuera un hecho negativo en sí. Para ello habían limitado la posibilidad de empadronamiento, algo que es ilegal. Sobre esto una amiga publicó dos posts, primero con capturas de la revista municipal y después con la rectificación del Ayuntamiento tras verse obligado a cambiar la normativa anti-inmigrantes.

Lo importante para mi de todo esto fue darme cuenta de la influencia para la ciudadanía que tiene el poder local, aparte de lo populista, racista y xenófobo que puede ser tanto el partido político en el gobierno como sus votantes, pues poco después este mismo partido ganó las elecciones con mayoría absoluta, hecho del que saco el título para mi trabajo.

SM: Desde el principio del proyecto has compartido el proceso desde tu blog. ¿Por qué tomaste esta decisión?

OG Estoy enganchado a blogs con trabajos fotográficos que hacen algo parecido (Antonio Xoubanova, Ricardo Cases, tú mismo!), aunque la mayoría suelen limitarse a subir fotografías. Pensé hacer lo mismo siendo más transparente todavía, tal y como me gustaría verlo en los demás. Aunque con el tiempo me he dado cuenta de que me gusta guardarme partes del trabajo para tener algo con que sorprender a quienes lo siguen desde el principio, en el fondo es una forma de agradecimiento, mantener cierto misterio ayuda a disfrutar aún más cuando ves el resultado.

SM: ¿Cómo ha influido en la toma de decisiones el hecho de escribir sobre tu proyecto en formato capítulos?

OG: Al principio fue una forma obligarme a ser disciplinado tanto en la toma de fotografías como en la edición. Con el tiempo también me sirvió para sedimentar pensamientos e ideas que de otra forma habrían sido mucho más inconscientes. Lo que no he hecho es escribir de manera obligada, solo cuando tenía ganas de soltar lastre. Escribir es una forma de desatasco, de liberación de ideas que circulan por la cabeza y que al ponerlas en orden a base de palabras te dejan en paz. Suena un poco loco pero creo que le pasa a todo el mundo.

SM:¿Cuéntanos la obsesión por el césped artificial en el ayuntamiento de Torrejón de Ardoz. ¿Es tan delirante?

OG: El césped artificial es una anécdota, pero me sirve de ejemplo de cómo se proyectan desde las instituciones ideas ilusorias más cercanas a la ficción que a la realidad, y de cómo la población las asimila con naturalidad. Si hay algo de veras delirante en este pueblo es el Parque Europa, un compendio de monumentos de cartón piedra y atracciones que convierten una supuesta zona verde en una feria constante.

SM: ¿Hasta que punto se transmite el mensaje político en el paisaje y las actuaciones urbanísticas?

OG: Sin tener ni idea de arquitectura, de manera superficial y a nivel usuario, el entorno en que vivo es pura artificialidad. Cualquier parque o zona verde está calculado al milímetro, no hay posibilidad de desarrollo natural, salvo en zonas abandonadas por falta de presupuesto. Hay un control absoluto de todo cuanto ocurre en la vegetación así como en las personas, por ejemplo, en el Parque Europa, lo primero que encuentras en la entrada es una serie de normas de comportamiento. Los ayuntamientos, en general, suelen tener normativas cercanas al totalitarismo, como el hecho de que sea ilegal poner carteles informativos, e incluso reunirse a debatir, algo que le ha pasado al 15M de Torrejón y por lo que han tenido que pagar varias multas.

SM: ¿Qué consecuencias tiene la manipulación del espacio cívico sobre la ciudadanía?

OG: Creo que el hecho de vivir en un entorno absolutamente artificial te prepara psicológicamente ante mensajes cargados de ficción, incluso te hace vivir esa ficción. No sólo a nivel espacial, el cerebro de cualquier persona recibe una cantidad enorme de información a través de la televisión, y cada vez más, a través de internet. La práctica totalidad de esa información es ficción o realidad manipulada y dirigida, al salir a la calle todo tu entorno es prácticamente un gran decorado que sigue en la línea de esa ficción, desde las zonas verdes, a los coches, los edificios, incluso nuestros hogares tienen un estilo similar, estandarizado, todo tiene un rol, nosotros también, nuestra familia, amigos, jefes, parejas, hasta las instituciones esperan que cumplamos un papel determinado y es muy complicado no seguir este guión no escrito, lo normal es que lo sigamos, que nos dejemos llevar de forma programada, la mayoría de las veces sin ser conscientes de que lo hacemos.

Suena a paranoide, pero hay que tener en cuenta que casi todo cuanto nos rodea es producto de la actividad humana, no digo que todo esté necesariamente calculado de manera conspirativa para este fin quizás se ha llegado a esto porque no sabemos vivir de otra forma, porque forma parte de la sociedad, quizás todo lo que nos rodea es una gran proyección física de cuanto sucede en nuestras cabezas, y esas cabezas están viviendo una gran ficción, solo hay que ver un telediario e intentar traducir los mensajes que transmite a algo real, tangible o mínimamente razonable.

SM: En el transcurso del proyecto has tenido en cuenta la opinión de otras personas cercanas a ti. ¿En qué modo te ha ayudado esto?

OG: Creo que la fotografía es una forma de comunicación, de expresión, y como tal, su lenguaje solo tiene sentido si forma parte de una conversación, desde la toma de la imagen, en que conversas contigo mismo, hasta la edición y exposición a los demás. Que en cualquiera de estos pasos intervengan otras personas es algo natural y aporta mucho más a la eficacia de esa conversación de lo que puede limitar. Es importante tener una voz propia, por supuesto, pero como cualquier lenguaje se construye de manera colectiva, si una palabra no pertenece a nadie ¿Por qué lo ha de hacer una fotografía? Por eso no tengo inconveniente en asumir influencias de otras personas. Tal vez porque la motivación de salir a hacer fotos sea un hecho individual, aún nos cueste entender lo colectivo de la fotografía, por eso aún es necesario firmar, poner un nombre al trabajo resultante.

SM: Mayoría absoluta tiene su versión en maqueta ¿Cómo ha sido el proceso de crear una maqueta y pensar en la puesta en página?

OG: Tedioso y enriquecedor. El día que salí de clase de foto3 con la edición colectiva para la puesta en página, estaba eufórico, por fin todas esas imágenes tenían algún sentido en conjunto. Fue una liberación. No me ha vuelto a pasar, desde entonces la edición forma parte del proyecto de manera indisociable, aunque hay días que me dan dolores de cabeza de lo obsesivo de la edición, que casi siempre hago en casa yo solo.

SM: ¿Crees necesaria la figura de un diseñador gráfico a la hora de pensar y producir un fotolibro?

OG: Por el blog ya conté cuánto sufrí para hacer una maqueta. Un fotolibro es algo mucho más complicado que una maqueta, es una forma de comunicación fotográfica tremendamente eficaz, pero a su vez está lleno de matices. Cuando empiezas a ser consciente de todo cuanto puedes decidir y de cómo cada decisión influye en cuanto comunicas, todas las dudas se multiplican exponencialmente. Intentar tomar todas y cada una de esas decisiones por ti mismo es casi suicida por la cantidad de errores que puedes cometer. No solo creo necesario una figura para el diseño, también para la edición, para el retoque, la impresión e incluso la distribución y la venta. Cuantas más personas con experiencia en cada campo participen, el resultado tendrá menos fallos, que al final no son sino ruido y trabas en lo que queremos expresar.

SM: Te has movido por muchos lugares para documentar el trabajo. ¿Qué ha sido lo que mayor rechazo te ha producido?

OG: Si hay algo que me sigue machacando son los desahucios. En Torrejón de Ardoz hay constantemente, he estado en varios y siempre termino con una sensación de impotencia y frustración ante un hecho inhumano que carece de toda lógica. Familias que viven entre un techo y cuatro paredes que se tienen que ir a la calle para dejar ese espacio vacío. Cualquier justificación ante este hecho simple y aberrante me parece un insulto y una falta de respeto al ser humano.

SM: ¿En qué punto está ahora mismo Mayoría absoluta?

OG: Sigo tomando fotografías, aunque con el calor del verano salgo menos, por lo que me estoy centrando en la edición. Para no volverme loco, estoy haciendo otras cosas que en el fondo tienen relación, como dar forma a mi web y escribir en el blog, pero sin hacer fotos todo lo demás no tiene sentido. No me doy plazos con Mayoría Absoluta porque cada día puede cambiar, tengo total libertad para hacer lo que quiera, así que mientras siga con ganas, continuaré.


Entrevista realizada por Andrés Medina.
©Fotografías por Olmo González.

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