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Entrevista a Jon Uriarte

Entrevistamos al fotógrafo Jon Uriarte para hablar de Álbum, el primer proyecto al que se enfrentó hace unos años y que ahora presenta en el festival de fotografía GetxoPhoto 2012.
Este trabajo le marcó en su forma de entender la fotografía, cuestionarse los usos y límites de esta, y desarrollar un sentido del humor que intenta aplicar de forma sutil en todos sus proyectos.

Seeking Magazine: Tu serie Álbum se centra en un objeto clásico en la historia de la fotografía y clave en el registro  de la vida familiar ¿Cómo surge la necesidad de trabajar en esta serie?

Jon Uriarte: Álbum es mi primer proyecto, de hecho, fue mi proyecto final de estudios hace ya unos cuantos años. Supongo que más que una necesidad, fue una respuesta o una conclusión a los años previos de formación. Con el tiempo ahora veo ese proyecto como los cimientos de lo que se ha convertido en mi manera de representar mis intereses e inquietudes sobre lo que me rodea y sobre la propia fotografía. Creo que es una manera bastante bonita de empezar a trabajar con la fotografía como forma de expresión personal, ya que por un lado tuve que revisitar, analizar, trabajar y reflexionar sobre lo que había sido mi vida hasta entonces, al mismo tiempo que empezaba mi carrera trabajando con uno de los formatos más básicos y conocidos para mostrar la fotografía. Y todo eso desde la más absoluta inocencia fotográfica y sin ningún tipo de pretensión. Desde ese momento tanto las cuestiones identitarias, como los límites de la fotografía han sido y siguen siendo dos de los ejes principales sobre los que gira todo mi trabajo.

SM: ¿Cómo fue el proceso para acceder al archivo de tu familia y la posterior edición? ¿Trabajaste con muchas fotografías en la fase inicial?

JU: Tan sencillo como coger mi álbum personal y empezar a escoger imágenes en función de un criterio previo establecido. Este proyecto se concibió y presentó en forma de álbum dividido en tres capítulos: infancia, adolescencia y juventud (tomando como referencia el libro Memorias: Infancia, adolescencia y juventud de Leon Tolstoi). A partir de ahí realicé una selección de imágenes que de alguna manera conjugase lugares comunes que todos hemos vivido con otras que ayudasen a dar coherencia y sentido narrativo y finalmente alguna que personalmente necesitaba que estuviese presente. En la maqueta inicial antes de empezar a trabajar ya descarté unas cuantas que estaban en la preselección, por lo que una vez me senté delante del ordenador ya lo tenía bastante claro. El proyecto en su conjunto se compone de un total de 40 imágenes (en mi web hay unas 15 que creo que también sirven como resumen de todo el trabajo) para el que estuve alrededor de un año trabajando.

SM: En toda serie fotográfica existe algún tipo de referencia o una labor previa de investigación. ¿Qué influencias has tenido?

JU: En esa época estaba muy muy verde fotográficamente hablando; mi tutor Llorenç Raich, al que le estoy muy agradecido, me habló del apropiacionismo y de algunos autores, aunque no recuerdo tenerlos muy en cuenta la verdad. Si que tengo claro que la estética inicial vino de una foto que le saqué un día a un maniquí sin cabeza vestido con mi propia ropa (aún hoy esa es una imagen de referencia muy importante para mi). Esa imagen estudiantil en blanco y negro me ayudó a visualizar y a contextualizar todo un grupo de autoretratos que había realizado como ejercicios en clase durante mis primeros años de estudiante. Eso unido a la influencia de la fotografía de moda y publicidad en la que empezaba a trabajar en aquel momento, creo que fueron las dos grandes referencias para llevar a cabo el proyecto.

SM: Las fotografías muestran la ausencia de identidad de un personaje dentro de la historia familiar. Ese personaje entiendo que eres tú. ¿Qué importancia tiene en el proyecto el retoque digital de las fotografías?

JU: Eso es, el que falta soy yo. El retoque tiene importancia como herramienta fotográfica, ya que es lo que permite crear una ilusión (en este caso no se si sería mejor llamarlo una desilusión) alterando una fotografía amateur. Igual que el grano, el foco, la profundidad de campo etc. el retoque digital es una herramienta propia de la fotografía que está ahí para ayudarte a crear tu representación personal y subjetiva de la realidad. En este caso el objetivo no era intentar parecerse a la realidad, sino intentar dejarla en entredicho para provocar reacciones tanto sobre la historia que se cuenta, como sobre el propio uso de la fotografía en el proyecto.

SM: Un álbum familiar conserva los acontecimientos más importantes, los momentos más felices o los  sucesos con un mayor significado para los miembros de la familia. ¿Te fijaste en momentos importantes o seleccionaste las fotos que consideraste más adecuadas pensando en el conjunto?

JU: La edición de las imágenes estuvo supeditada a varias necesidades y una gran contradicción: quería contar la historia de una vida anónima, sin tampoco eliminar aquellas imágenes que me delataran como protagonista del trabajo. Por un lado estaba la intención de poner en duda el uso del álbum fotográfico y la incógnita sobre como le iba a afectar la revolución digital. Quería intentar mostrar que todos tenemos las mismas imágenes de la clase del colegio, del equipo de fútbol, en un cumpleaños, la foto familiar etc. Que todo el mundo se sintiese reconocido de alguna manera al analizar las imágenes.

Mientras que por otro lado no quería dejar de hacer un especie de autoanálisis o terapia personal para lo que necesitaba imágenes que para mi pudiesen tener una carga emotiva e identitaria importante. Ese doble juego de llevar un formato al límite (incluso traspasando ese límite con el retoque) y a la vez reconociendo su uso como herramienta para la introspección creo que fue el principal objetivo.

De todas formas, quiero dejar claro que estas reflexiones las hago a posteriori, con la distancia que te da el paso del tiempo para analizar tu propio trabajo desde un punto de vista más analítico. Cuando realicé el trabajo no era consciente de ninguna manera de estas ideas, las perseguía intuitivamente pero era incapaz de formularlas de manera consciente. Han tenido que pasar varios años, llevar a cabo más proyectos, escuchar y beneficiarme de la ayuda y consejos de amigos y profesores para poder ver las cosas con perspectiva y entender el porque de mis decisiones.

SM: Cuando veo toda la serie me queda una sensación un tanto siniestra, supongo que debido a la falta de rostros y a veces de extremidades del protagonista de la historia, que a su vez interactúa con otros sujetos. ¿Qué has querido transmitir con esto?

JU: Mucha gente me ha preguntado después de ver el proyecto si tuve una infancia triste, o si me sentía solo, desamparado o algo parecido… Nada más lejos de la verdad! Antes comentaba que, entre otras cosas, el proyecto me sirvió para hacer una especie de autoanálisis sobre mi infancia, adolescencia y juventud. Digamos que la conclusión de esa terapia fue darme cuenta de que había tenido mucha suerte en cuanto a mi vida hasta entonces. Tuve una infancia muy feliz y doy gracias a mi padres por habérmela proporcionado y aunque siempre habrá gente a la que hechas de menos o cosas que has hecho de las que no te sientes muy orgulloso, en general el balance para mi es muy positivo.

En cualquier caso, esa sensación de extrañeza y de inquietud de la que hablas si que está provocada por el retoque. Diría que inicialmente no fue algo que busqué conscientemente, empezó siendo el resultado del proceso de trabajo. Pero según iba avanzando en el proyecto me di cuenta ese punto siniestro o extraño se entremezclaba estupendamente con el cierto sentido del humor y que esa mezcla me fascinaba. Para mi el sentido del humor es muy importante, me gusta mucho, es algo que persigo y que me interesa mucho porque es muy difícil utilizarlo en su justa medida y mezclarlo con otras sensaciones como pueden ser el sentido crítico, la belleza, lo feo etc. Desde entonces, esa especie de humor inquietante es algo que he intentado desarrollar en todos mis trabajos posteriores.

SM: Si partimos que el álbum familiar es una técnica de archivo y que su mayor fin es la conservación de fotografías. ¿Qué formato de exhibición crees que es el más adecuado para esta serie?

JU: Como decía más arriba, este proyecto fue ideado para ser mostrado como un álbum. Más adelante, en 2009 una pequeña galería independiente de Madrid ya desaparecida llamada Rojo Máquina me posibilitó mostrar este trabajo en su espacio. En contra de la recomendaciones de los amigos que llevaban la galería, realicé copias de todas las imágenes al mismo tamaño, las enmarqué y las colgué todas bien ordenadas. Aquel fue un error del que aprendí bastante, ya que de aquella manera las imágenes perdieron toda su fuerza de imagen de archivo y se convirtieron en meras reproducciones de las fotos originales. Desde entonces tengo muy claro que la única manera de mostrar estas imágenes fuera de una publicación es manteniendo sus tamaños, manchas y rascaduras originales y mostrándolas sin enmarcar, tal y como estaban en mi colocadas en mi álbum.

Ahora mismo estoy preparando las copias para exponerlas en Getxophoto y he ampliado cada foto al tamaño original que tenían. Muy pequeñas la mayoría, desde 5cm x 5cm la más pequeña hasta 18cm x 24cm la más grande. También he buscado e impreso en los papeles originales (o los más parecidos que hay en el mercado hoy en día) y estoy haciendo todo tipo de pruebas para intentar recrear la sensación de envejecimiento y paso del tiempo. Una vez las tenga las colocaré en la pared en orden cronológico, sin enmarcar y aparentemente desordenadas, porque aunque lo sean, no me interesa que inicialmente el espectador las vea como piezas artísticas. Creo que es mucho más interesante que conserven la frescura y la inocencia de lo amateur hasta que los que las estén viendo se acerquen y descubran cual es verdadero propósito del trabajo.

SM: Tu trabajo va mostrando etapas que registran momentos vividos, desde una edad muy temprana, pasando por la adolescencia y desemboca en la actualidad. ¿Has cerrado el círculo o sigues trabajando en la serie?

JU: Es una pregunta que mucha gente me ha hecho…este proyecto se cerró el día en el que lo presenté en la escuela y por ahora no he sentido la necesidad de reabrirlo. Quizás algún día encuentre el motivo para volver a retomarlo pero creo que en el hipotético caso de que eso pase, tendrá que ser un motivo muy importante el que me empuje a ello.

SM: El próximo mes de septiembre participas en el festival de fotografía GetxoPhoto 2012. Cuéntanos cómo será esta edición y de que forma estás implicado.

JU: Estoy muy contento y agradecido por poder participar en Getxophoto, cada año suelen tener al menos un fotógrafo euskaldun y este año tengo el orgullo de representar ese papel. He de reconocer que hasta ahora nunca he visitado el festival, otros fotógrafos que han tomado parte me han explicado que se trata de un festival muy social, en el que se convive e interactúa con los otros participantes y público, una idea que me atrae mucho y en la que creo que se debería ahondar también en otros eventos de este tipo. Para esta edición, el comisario, Frank Kalero, ha querido rendir un homenaje a la infancia seleccionando para ello a fotógrafos que trabajan o tienen algún proyecto específico en torno a ese tema. Aunque el festival se desarrolla mayoritariamente por las calles de Getxo mostrando las imágenes en espacios públicos, mi caso será una de las pocas excepciones ya que se mostrará en un espacio expositivo al uso, en el aula de cultura. Os invito a todo a visitar Getxophoto entre el 30 de agosto y el 2 de septiembre!

Muchas gracias a Seeking Magazine por la entrevista y por el trabajo que hacéis difundiendo la fotografía de nuevos autores.




Entrevista realizada por Andrés Medina.
©Fotografías de Jon Uriarte.

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